sábado, 1 de mayo de 2010

Penélope

Llevaba toda la noche recorriendo las aceras de un lado para otro, con la esperanza de que algún coche parara y le hiciera una señal, para subir al mismo.
Vestía su habitual vestido negro de raso y se notaba en algunas partes del mismo, que el tiempo había pasado y que se había cebado con él. Seguramente, se debía, a que era donde ponían sus sucias manos los clientes, habidos de un intercambio sexual, para poder sacar fuera toda la frustración, que les generaba el estar, con parejas que no satisfacían sus necesidades.
- Insensatos, si supierais lo que tengo, no os atreveríais a acercaros a mi persona, para solicitar mis servicios, pero allá vosotros, yo tengo otras necesidades que no pueden desatenderse, por mucho que me duela, el que podáis acabar sufriendo mi desgracia.-
Se llamaba Penélope, tenía unos ojos verdes profundos, en los que se adivinaba una cierta vida pasada, llena de penurias y desgracias. En otros tiempos, esos mismos ojos, sintieron la felicidad, la alegría de compartir, junto con su familia y amigos, momentos inolvidables. Ahora sus ojos, iban a juego, con el pelo negro, color azabache, en el que se podía distinguir, ciertas canas, debido a que el tinte barato que utilizaba y que compraba en la habitual tienda de chinos, que abría las 24 horas, no era de una excelente calidad, que digamos.
Sus medias, al igual que el resto de la persona y complementos, estaban llenas de agujeros, eran de redecilla y se les notaban los hilos sobresaliendo a la altura del borde de la falda.
Penélope, en lo único que podía pensar, durante todo el día y desde hacía dos semanas, era en cómo iba, a poder encontrar, a la persona que se hiciera cargo de Tina, su hija, cuando ella ya, no pudiera estar a su lado y eso le comía por dentro.
-Pero que injusta había sido la vida con ella- Aún así, podía sobrellevarlo, pero no estaba segura de que no se fuera a derrumbar en cualquier momento, debido al problema, que tenía con Tina.
De pronto, cuando estaba cruzando una de las calles, más transitadas por coches, que iban buscando ese tipo de servicios, se acercó hasta ella, un monovolumen, que a ella le pareció haber visto alguna vez por la zona, lo que le produjo, cierta tranquilidad. Se animó, pensando que por fin, iba a comenzar a trabajar y esperanzada en que fuera una noche, en la que pudiera conseguir bastante dinero, de todos esos desgraciados. Esos salidos, tenían por divertimento, el hacer todo tipo de obscenidades, con su maltrecho y usado cuerpo.
Le extraño que le preguntaran, si tenía a alguien que le esperara, pues querían sus servicios para toda la noche, pero tal y cómo estaba la cosa, no iba a poner ningún tipo de impedimento y tras decirles que no y que estaba libre para ellos, se subió al coche y se encaminaron al domicilio de uno de los ocupantes.
Le ofrecieron una raya de coca, a lo que ella, que estaba acostumbrada accedió sin problemas. Tenía por costumbre, meterse algo para el cuerpo, para soportar mejor el trago de tener que estar con esos cerdos.
Ya en la casa, se excusó, diciendo que tenía que ir al cuarto de baño y al dirigirse al mismo, encontró una puerta entreabierta, de la que salía un olor fuerte, ácido, como si estuviera el aire viciado. Pudo ver encima de la cama de la habitación, algunas ropas y complementos, que no le costó mucho reconocer. Eran cosas de sus compañeras de zona, esas, a las que no había vuelto a ver, desde hacía varias semanas y por las que todo el mundo se preguntaba.

2 ):

The Thinker dijo...

Creo adivinar el final de esta inquietante historia, pero para no enturbiar el final a otras personas que lean el relato, lo voy a dejar en suspense. ¡Que vuele la imaginación infinita!.

JCR dijo...

Mala vida, seguro que alguna habrá tenido problemas con ciertos clientes, pena, la historia puede acabar bien o mal, pensar ¿cómo podría ser el final?

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